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Published on 5 de octubre de 2015 | by MPG

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Artizar Díaz Arellano, militar transexual de la Armada Española: “A mí se me ha respetado en las Fuerzas Armadas”

 

Si quieres leer la edición impresa de la entrevista pincha AQUIEntrevista Artizar Diaz

“Antes de la ley de 2007, casi siempre se te exigía haberte operado los genitales. Te exigían que fueras estéril”.

 

Artizar Díaz Arellano es una marinero de la Armada Española, responsable de transexualidad del Colectivo Galactyco y copresidenta de la asociación Empodera-T. Pero si algo la hace distinta a la inmensa mayoría de compañeros militares es su condición de activista transexual. Artizar no es la primera transexual de las Fuerzas Armadas, antes ya hubo otras. Pero sí que es la única que afirma sin tapujos sentirse “arropada” y “respetada” por el Ejército. ¿Las Fuerzas Armadas están cambiando? ¿Son ahora más aperturistas?  Aunque reconoce que la presencia de una persona transexual causa cierto “desconcierto” entre las filas militares, puntualiza que es más por “desconocimiento” de cómo tratarla, que por cualquier otro motivo. Porque, lo dice alto y claro, la “la actitud no ha sido hostil”. “En ningún momento se me ha planteado que por ser transexual no fuera apta para el servicio militar”, señala. Y no sólo eso, afirma que “en las FAS la mentalidad de la gente está más avanzada que la legislación”. “Nuestra presencia en las FAS no está legislada pero se nos respeta”, afirma.

Ahora Artizar, en la primera entrevista que concede a un medio de comunicación, nos cuenta que trabaja para conseguir una legislación que regule la presencia de personas transexuales en el Ejército para adaptarlo a esta realidad y para allanar el camino a personas que, como ella, opten por servir en la institución castrense.

 

¿Es difícil ser transexual en las Fuerzas Armadas?

Sí y no. Sí que es difícil en el sentido de que, como en toda la sociedad, hay bastante desconocimiento de lo que es la transexualidad. También es difícil porque no es una realidad que esté legislada dentro de las Fuerzas Armadas. Hasta hace poquito tiempo era impensable que una persona transexual fuera militar…

Y no es difícil en el sentido de que en las Fuerzas Armadas hay respeto hacia las minorías, es algo que actualmente se lleva muy a rajatabla. Y también está el que, por el cuadro de exclusión, no pueden negarte ser militar por ser transexual, admiten que no hay ninguna razón lógica para ello.

 

¿Es diferente ser transexual como militar que como civil?

Evidentemente es bastante diferente, principalmente por dos aspectos muy generales. El primero está en que la sociedad militar es muy binaria, hay normas en cuanto al aspecto muy estrictas que difieren en función del género. Un hombre tiene unas normas de Policía muy estrictas y concretas, y una mujer también, normas como por ejemplo de cómo puedes llevar el pelo, cómo de largo lo puedes llevar. Yo no voy a entrar en si es mejor o peor así, lo que es cierto es que son normas muy estrictas de cómo puede ir un hombre a cómo puede ir una mujer por razón de género. Y también es distinto porque si alguien me falta el respeto por ser transexual, la misma sociedad militar me apoya para dar conocimiento de esa persona y darle un escarmiento; es decir, se le llama la atención por faltar el respeto a una persona. ¿Las Fuerzas Armadas te arropan? Sí. El Ejército no es perfecto pero es bastante más abierto de lo que la gente se cree. Curiosamente en las FAS la mentalidad de la gente está más avanzada que la legislación. [Nuestra presencia] no está legislada pero se nos respeta.

 

¿Cómo se da el paso en una institución como las FAS? Más teniendo en cuenta que desde fuera parece un mundo muy conservador.

No está legislado cómo dar el paso, pero seguimos un procedimiento que se inicia dando conocimiento de nuestra circunstancia a nuestros mandos, para que lo sepan. Después se sigue el proceso transexualizador en el que cambias tu cuerpo y, una vez terminado, viene el procedimiento civil, que puede llevar dos o tres años. Una vez obtenida la nueva partida de nacimiento, la resolución del juez y demás, se presenta en las FAS para que rectifiquen y modifiquen la identidad legalde la persona transexual (para adaptarla a su identidad real), lo cambian y también te proporcionan vestuario.

Para obtener este cambio de identidad en el registro civil tienes que haber superado dos requisitos. Primero haberte sometido a dos años de tratamiento hormonal, y obtener un certificado psicológico que te diga básicamente que estás mal de la cabeza, es decir, que tienes disforia de género (según las clasificaciones internaciones de patologías, el DSM-V y CIE-10, lo define como la aversión manifestada por el individuo a los propios genitales). Hasta hace nada estaba considerado una enfermedad mental y, aunque ya se ha retirado del catálogo de enfermedades mentales y ya no sea considerado como una enfermedad mental, la ley sigue siendo la misma y es una Ley patologizante. Básicamente, tienes que demostrar que estás mal de la cabeza para que te dejen hacer con tu vida lo que te dé la gana (dice irónicamente mientras se sonríe). Todavía no he conseguido que nadie me lo explique.

 

 

¿Qué debe cambiar en las Fuerzas Armadas para la plena normalización de casos como el tuyo?

Es muy sencillo, debe ser una realidad que esté legislada. Y no es algo complicado de hacer. Basta con darse cuenta que las Fuerzas Armadas no están exentas de esta realidad y que hay que legislarlo a modo del modelo canadiense. Canadá ya lo ha hecho, ha legislado la presencia de personas transexuales en sus Fuerzas Armadas sin ningún problema. Lo que hace falta es que haya voluntad.

 

Tú eres activista y estás trabajando por la defensa de las personas transexuales en todos los ámbitos ¿Nos podrías hablar un poco de esta labor?

Mi labor empezó básicamente en ‘Galactyco’, es el colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Cartagena y Comarca, y hace poco creé en la región de Murcia el colectivo Empodera-t, del que soy copresidenta. En Galactyco mi labor era básicamente ser la voz transexual de todo el colectivo y orientar al colectivo en temática trans, además de representarlo muchas veces. Llegó un momento en el que yo, y otras personas, vimos que hacía falta un colectivo que sólo llevara la T, al menos en la región de Murcia, y es cuando creamos Empodera-T. Trabajamos desde hace año y pico en un protocolo de actuación para menores transexuales en la región de Murcia, con el que se quiere garantizar los derechos básicos de un menor trans.

 

¿En qué consiste ese protocolo para menores ‘trans’?

Ese protocolo dice que el menor tiene asegurados sus derechos básicos, es decir, derecho a un nombre, derecho a que se le respete, y también incluimos en el protocolo el tema de los aseos, que puedan ir a uno u otro aseo de acuerdo con su identidad real, cosas básicas que tiene cualquier otro menor, pero si el menor es transexual parece que no tiene derecho a lo básico. La Consejería de Educación de Murcia se ha mostrado muy tortuosa, no tienen ninguna voluntad de aplicar un protocolo igualitario y que a los críos les jodan. También estamos intentando llevar a cabo una Ley Integral de Transexualidad para la región de Murcia, aunque eso lo tenemos en un segundo plano. Lo primero son los menores, que puedan vivir una infancia y una adolescencia lo mejor posible.

 

¿Te has encontrado obstáculos a la hora de desarrollar esta tarea de activista?

Los obstáculos que me he encontrado en mi condición de activista han sido derivados de mi condición de militar. Lo más básico es que cuando he querido criticar públicamente la gestión de un político, citando nombre y apellidos, es decir, señalando a una determinada persona por haber hecho algo de lo que soy contraria, no he podido por ser militar. Básicamente tenemos prohibido hablar mal de los representantes públicos, de cualquier color político, y tampoco he podido asistir a manifestaciones o concentraciones en las que se meta caña a un determinado partido político. Al Orgullo puedo ir, o participar en el Día de la Despatologización de la Transexualidad, porque son manifestaciones en las que se reivindican unos derechos. Pero, por ejemplo, si estuviéramos hablando del derecho al aborto en el que aparece una caricatura de Rajoy (en una pancarta) no puedo ir. Si hay un ataque a un político o representante público no puedo asistir.

El mayor obstáculo que tiene el activismo, y que es una plaga, es la pasividad de la gente. Esa  gente que no sólo es que no quiere ser activista, sino que quiere ser invisible, y que nos pone la zancadilla y se cree que los derechos que tienen han venido regalados del cielo. Pues no, son derechos que alguien ha peleado antes que ellos.

 

¿A quién te refieres?

Me refiero específicamente a otras personas transexuales, pero se puede aplicar a cualquier tipo de activismo, en la gran mayoría pasa. Si todas las personas transexuales estuviéramos empoderadas y dijéramos “aquí estoy yo”, a la transfobia le quedaban dos telediarios, porque somos más de las que aparentamos. Visibilización y empoderamiento ayuda a la normalización.

 

En esta defensa, ¿cuáles son los principales objetivos a conseguir en las Fuerzas Armadas?

Establecer una legislación que regule la transexualidad en el ámbito militar. También habría que crear un protocolo de actuación, de comportamiento, pero eso sería secundario en comparación. Y, por último, que se diese información específica a la Unidad en la que estuviera una persona transexual. Muchas veces la ignorancia es muy puñetera.

Hace falta una regulación militar para las personas transexuales que se encuentran en el proceso de transición (proceso en el que se acomoda las características físicas a las correspondientes al sexo reclamado). Es necesario porque, tal y como está ahora, se le puede obligar a una mujer (que está en ese proceso) a raparse la cabeza por ejemplo y a estar en el vestuario masculino, lo cual no tiene ninguna gracia. Se tiene que contemplar ese proceso de transición, la legislación canadiense lo hace de manera muy positiva.

 

 

En esta labor en pro de la normalización de la transexualidad en las Fuerzas Armadas, ¿cuentas con apoyos dentro y fuera de las mismas? ¿Alguna asociación?

Hasta ahora he estado solo con asociaciones reivindicativas de ámbito civil, colectivos LGTB, la FELGTB, y siempre he defendido que hay que meter baza en las FAS en pro de la normalización de la transexualidad. Hasta ahora el apoyo que he recibido ha sido testimonial, me han dado largas, no se ha considerado algo que tuviera ninguna urgencia… Su labor no es lo suficientemente rápida para mí. Y sólo recientemente con la AUME (Asociación Unificada de Militares Españoles) se ha considerado que es un tema que haya que tocar de verdad. La AUME se ha comprometido a apoyar las reivindicaciones en torno a la transexualidad.

 

¿Por qué es importante una ley estatal que mejore la Ley de Identidad de Género de 2007?

La Ley de Identidad de Género de 2007 fue un avance gigantesco, porque ya nos proporcionaba un medio legal que nos permitía tener una identidad y un nombre. Antes tenías que iniciar un pleito judicial, lo que era muy costoso económicamente, y dependías del criterio del juez. Además de que en aquellos tiempos, antes de la ley de 2007, casi siempre se te exigía haberte operado los genitales, lo cual conlleva esterilidad, conlleva eugenesia. Te exigían que fueras estéril.

Se necesita una nueva Ley que mejore la del 2007 que incluya la despatologización de la transexualidad, se tiene que acabar con los plazos (dos años de hormonación como requisito previo para el cambio de identidad en el DNI) tiene que incluir a los menores de edad y a las personas extranjeras. A lo mejor, si existe voluntad (dice con tono irónico) en esta ley se puede incluir la transexualidad en el ámbito militar. Pero seguramente no seamos suficientes personas como para merecer consideración.

 

¿Qué funciones realizan las asociaciones respecto a la transexualidad?

Funciones básicas como informar sobre la realidad del colectivo LGTB, reivindicar derechos y, en el caso de la transexualidad, muchas veces hacemos trabajo de campo, acompañamiento y apoyo a las personas. Arropamos especialmente a aquellas personas que tienen más miedo. Y el gran problema que tenemos es la pasividad de la gente, ya que muchas personas que reciben esa ayuda, en cuanto han terminado su proceso de transición se las traga la tierra.

 

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