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Published on 16 de septiembre de 2015 | by MPG

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Diez frases por las que matarías a tus amigos hetero

 

Si quieres leer el artículo de opinión de Sara de la Torre ’10 frases por las que matarías a tus amigos hetero’ publicado en la revista impresa MPG pincha aquí10 Frases por las que matarías a tus amigos heteros

Por Sara de la Torre

Aunque para la mayoría de las personas LGBT la vida cotidiana es cada vez más normal (entendamos normal de una forma normal, no empecéis a descontextualizar), suele suceder que, en muchas ocasiones, los comentarios más molestos o hirientes provienen de aquellos que son nuestros amigos o familiares. Que no, que no lo hacen con mala intención, pero es mejor que hagamos un decálogo y se lo colguemos en la nevera, para que entiendan que hay comentarios, frases y preguntas que es mejor no decir delante de ti. O de mí.

  1. “Tengo unos amigos que son como vosotras”. Si, ya sé que te refieres a que son homosexuales, pero, en serio, ¿te has parado a pensar lo ridícula que suena la frase? ¿Qué pensarías si yo te dijese que tengo unos amigos que son como tú, refiriéndome a que son heterosexuales? Pensarías que soy un poco retarder, ¿no? Pues eso…

 

  1. “El otro día estuve en un bar de ambiente”. Pues muy bien. Sinceramente, me importa tan poco como si me dijeras que te has tomado un café en el bar de la esquina. Ir a un bar de ambiente no te hace más o menos tolerante. E ir contándolo a los cuatro vientos, mucho menos. En esta categoría estaría también la frase “Estuve en la boda de unos amigos gays”. Te sobra el “gays”.

 

  1. “¿Van a tener tus hijos más posibilidades genéticas de ser LGBT que otros niños?” Pues mira, mis hijos van a tener exactamente las mismas posibilidades de ser LGBT que los tuyos de ser tan gilipollas como tú.

 

  1. Vamos a dejar claro que ser LGBT no significa que tengas un radar detector de personas LGBT. Cada vez que nos preguntáis “¿Vosotros os dais cuenta cuándo otra persona es LGBT?”, muere un gatito en el mundo. Por favor, conteneos.

 

  1. Por la misma regla de tres, es importante que sepáis que la homosexualidad no supone un trastorno psicológico que afecte a los gustos culturales. Para que nos entendáis, aunque no lo creáis hay muchos LGTB que no escuchan a Raffaella Carrá ni a Boney M. Y tampoco tenemos la obligación de ver todas las películas o series en las que aparecen personajes LGBT. No hace falta que nos las estéis recomendando permanentemente.

 

  1. La bisexualidad no es depravación. No es follar a lo loco con el primero o la primera que te encuentres. Algunos, incluso casados desde hace años, podemos encontrar muy atractivas a personas de diferente sexo, aunque no tengamos intención de irnos a la cama con ellas. Por favor, no pongáis esa cara de sorpresa cuando lo digamos en voz alta.

 

  1. Ni todos los gays tienen un gusto fino y delicado para la decoración y la gastronomía, ni todas las lesbianas conducen camiones y llevan camisa de cuadros. Por favor, no hagáis frases del tipo “Es que vosotros (los gays) tenéis una sensibilidad especial” o “Es que ella es muy poco femenina”. Dan ganas de vomitar.

 

  1. Ibiza, Santorini, Sitges, San Francisco… A ver, que los homosexuales también vamos de vacaciones al pueblo… Recuérdalo para no hacer el ridículo la próxima vez que nos preguntes dónde vamos a pasar el verano.

 

  1. “Tener pluma”, “cambiar de acera”, “salir del armario”… Borra por favor esas frases de tu boca. A parte de sonar más viejas que los cimientos de La Alhambra, es algo que nos molesta. Es como cuando tú criticas a tu madre y no pasa nada, pero si lo hace otro te dan ganas de arrancarle la cabeza. ¿Entendido?

 

  1. Los LGBT no somos un colectivo. Si, ya sé que las asociaciones y los medios se empeñan en denominarnos así. A muchos nos molesta. Es como si habláramos del colectivo de los heterosexuales, del colectivo de los vegetarianos, o del colectivo de los que juegan al paddle. ¿no suena muy bien, verdad? Pues eso, no nos etiquetéis, porque cada persona LGBT es completamente diferente. Y aunque no lo creas, la mayoría de nosotros no salimos medio desnudos en una carroza el Día del Orgullo Gay. Somos más de estar en la mesa de al lado de tu trabajo, o de ser la persona que te atiende en el supermercado, o el vecino de la puerta de enfrente.

 

 

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