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Published on 8 de julio de 2015 | by MPG

Entrevista a Carla Antonelli

“En Madrid, la gran esperanza es que ya no habrá Esperanza”.

Nos encontramos con Carla Antonelli en el Círculo de Bellas Artes, apenas cuatro días después del triste fallecimiento de su amigo Pedro Zerolo. Dice que ya ha llorado todo lo que tenía que llorar y asegura que el cansancio que refleja su siempre espléndido rostro es porque el día anterior estuvo en Valencia presentando el documental que el periodista Fernando Olmeda ha realizado sobre su vida. Antonelli, diputada en la Asamblea de Madrid por el PSOE y, junto a Zerolo, posiblemente la mayor activista por los derechos del colectivo LGTB, partió hace 32 años de su localidad natal de Güímar (Tenerife) a Madrid. Durante este tiempo en la capital ha vivido la incuestionable transformación de la ciudad en un espacio abierto, aunque el retroceso sufrido durante la alcaldía de Ana Botella y las últimas agresiones homófobas le preocupen mucho. “Todavía queda mucho por hacer”, asegura, mientras sonríe y se emociona al recordar a su amigo Pedro, quien, bromeando, siempre decía que Antonelli era su hermana mayor.

  • Cuáles son los recuerdos que te vienen a la cabeza de Pedro Zerolo.
  • Los momentos buenos, de amistad, de reírme con él. Cogía una cosa y la estiraba como un chicle y podía estar una hora hasta que Jesús, su marido, le decía “para Pedro”. Al acto primero de Gabilondo fui con una chaqueta azul y Pedro, sentado, me dice en voz baja: “esa chaqueta es azul pepero, eso a Ángel no le va a gustar”. Otro día, en un restaurante, entró una pareja que debió decir “mira, el maricón”, o algo así. Cuando salió la pareja, Pedro se levantó e hizo como que les conocía. Y ellos no dijeron nada. “Hasta para eso son cobardes los homófobos: cuando les miras a los ojos no mantienen su homofobia”, nos dijo Pedro. También recuerdo los momentos históricos, la Ley del Matrimonio Igualitario en sus distintas fases, y su compromiso.
  • ¿Cómo lo definirías?
  • Como el pegamento del activismo. Él supo unir el movimiento LGTBI en este país para que marchásemos juntos y, en buena medida, la historia del movimiento es la que es por la idea que él tenía de cómo tenía que ser. Era el maestro de ceremonias y supo unir a todos los colectivos.
  • ¿Cuándo y cómo le conociste?
  • En los debates terribles de Telemadrid, en los años 90, en los que Pedro defendía de manera brillantísima nuestro movimiento de una manera que no estábamos acostumbrados a escuchar. En estos debates se discutían cosas tan absurdas como la existencia de las personas homosexuales, si eran personas enfermas, su presencia en la sociedad. Y apareció Pedro Zerolo, brillantísimo, hablando desde la grada con todo su conocimiento de abogado. Los aplausos eran tan tremendos que dejaban apabullados a esos homófobos de pacotilla. A mí me llamó mucho la atención y le mandé un ramo de rosas a su bufete de abogados. Poco después, en el 97, entramos al mismo tiempo en el PSOE.
  • ¿Habría hecho Zapatero la Ley de Matrimonio Igualitario sin Pedro Zerolo?
  • Pedro le convenció de una manera clara de que era necesaria la ley. Era una demanda de los colectivos y él era el representante político, el que tenía que convencer. Sin Pedro Zerolo no se habría producido.
  • ¿Hubo oposición interna en el PSOE?
  • Si hubo fue en petit comité. Zapatero unificó, creó una ilusión y tiró para adelante. Teníamos a José Bono diciendo que quiénes eran esos obispos para criticar y que lo importante era el amor que unos padres le podían dar a unos hijos. Todos cogieron rápidamente el discurso: fue un virus que se contagió y no hubo divisiones.
  • ¿Crees que Pedro Sánchez tomará el testigo en la defensa de los derechos del colectivo LGTB?
  • Sin duda alguna, no puede ser de otra manera, porque el PSOE es un partido comprometido con la igualdad que no solo gobierna para las mayorías. Y públicamente lo ha manifestado. Para las próximas elecciones se volverán a ver reflejadas todas nuestras demandas, como una ley integral de transexualidad y una de igualdad de trato y contra la discriminación en todos los ámbitos.
  • ¿Consideras que el PSOE es el partido que mejor encarna la igualdad?
  • En 1977, hacía medio año que me había ido de casa, estaba actuando en las Palmas de Gran Canaria, un espectáculo de travestis, plumas… Al día siguiente en el periódico La Provincia el reportaje era que el espectáculo había sido un éxito y una declaración mía: “Carla, travesti politizado, dice que votará al PSOE porque es quien mejor defenderá sus derechos”. Tengo conciencia y sentimiento de militancia socialista desde la noche de los tiempos.
  • El Matrimonio Igualitario es el mayor hito por el que se va a recordar a Pedro Zerolo, pero ¿qué otros logros habéis conseguido de los que no se habla tanto?
  • La gran olvidada, la Ley de Identidad de Género (3/2007), porque costó lo que costó y porque hubo medio millón de personas en la calle en contra. No salía y te enfrentabas a la tesitura de que había un compromiso y no iba a salir. Y son tus derechos. No queda otra que levantarte contra tu partido, contra tu presidente, y anunciar que vas a hacer una huelga de hambre si la ley no sale adelante. Afortunadamente, es de las pocas ocasiones que se unieron todos los colectivos transexuales de este país y fuimos todos juntos. Y lo importante es que hubo un Gobierno que escuchó.
  • Cuéntanos, ¿por qué fue tan importante esta Ley?
  • Un DNI para personas transexuales significaba incorporarse al mercado laboral, dejar de pasar humillaciones diarias, por ejemplo, al entregar el DNI para abrir una cuenta en un banco o al viajar a otros países. Se nos condenaba al estigma social absoluto al no poseer un documento que te identificara realmente con quien eras. El matrimonio igualitario era de justicia. Pero la situación laboral, con la alta tasa de paro de las mujeres transexuales, era una vergüenza y no se sostenía. Fuimos pioneros también en esta materia porque vinimos a decir que ser hombre o mujer va mucho más allá de unos genitales. Uno no va por la calle levantándose la falda o bajándose los pantalones. Hasta ese momento, si no pasabas por una mesa de operaciones no se te reconocía, ni tan siquiera el cambio de nombre.
    Esta Ley lo convierte en un trámite administrativo sin juicio por medio, no es necesaria la cirugía de genitales. Se hizo bajo el protocolo de Harry Benjamin: dos años de tratamiento médico y un diagnóstico de disforia de género. Ahora luchamos por la despatologización de la transexualidad como enfermedad mental. Es un compromiso del PSOE de la última conferencia política, la reforma de la Ley 3/2007.
  • ¿Crees que tras estas leyes ha habido un avance en la sociedad española?
  • Ha habido un cambio para bien, pero seguimos siendo el colectivo más agredido por ataques por odio (40%), según el Ministerio del Interior. Eres visible y por tanto eres señalable y posible víctima de agresiones, insultos. Pero no hay que esconderse, que es lo que quieren ellos, que nos volvamos a meter en los armarios. Los que nos negaban el pan y la sal y miraban a otro lado cuando nos metían en la cárcel, nos quieren dar clases de normalidad. Que no te identifiques, que no hagas un día del orgullo. La realidad es que les molestas.
  • ¿Qué opinión te merece la nueva etapa que se abre en la ciudad de Madrid con Manuela Carmena como alcaldesa?
  • En esta nueva etapa, la gran esperanza es que ya no va a estar Esperanza. Sin embargo, ha habido unas manifestaciones de Carmena, cuando dijo que las agresiones a LGTB eran puntuales, que a mí me han preocupado un poco. Estoy convencida de que Madrid va a ser otra. Pero no nos vamos a conformar con una operación cosmética de una bandera arcoíris en el Ayuntamiento, debemos ir a compromisos reales para el colectivo, que esos protocolos antihomofóbicos lleguen de verdad a las comisarías. Falta sensibilidad y concienciación.
  • ¿Ha cambiado mucho Madrid en estos años?
  • Madrid es una ciudad bonita, en los años 80 tenía mucho encanto. Y ahora le han puesto una losa encima, pudiendo ser una ciudad perfecta para el turismo. Ha perdido la alegría y todo esto se tiene que recuperar. Y si no haces nada en este sentido, por lo menos ten la casa limpia, que tampoco cuesta tanto pasar la escoba.
  • ¿Y es acogedora para el colectivo?
  • Es la meca para mucha gente de fuera que viene a Madrid pensando que aquí pueden ser más libres. Uno de los chicos agredidos últimamente venía de un pueblo y se fue con el húmero roto para su tierra y al armario de nuevo. Madrid debe ser esa ciudad que ha sido ejemplo en todo el mundo de permisividad y respeto. Recuerdo cómo era Chueca, un sitio oscuro, donde se vendía droga. Se abrió un local que se llamaba Sacha’s, se empezó a regenerar el barrio y los vecinos estaban contentos. La gente empezó a no tener miedo por ir de la mano o darse un beso. Luego lo pude ver en Hortaleza, en la Gran Vía… Y lo emocionante fue cuando vi a dos chicos despedirse con un beso en la Plaza de España. Ha sido el gueto, el virus que ha contagiado de respeto al resto de Madrid. Los que hablan de la normalidad dicen que Chueca es un gueto y yo digo “bienvenidos los guetos” cuando el resto es un desierto.
  • Para terminar, ¿qué objetivos tiene el colectivo para los próximos años? ¿Qué queda pendiente?
  • La Ley de Igualdad de Trato contra la Discriminación, la Ley Integral de Transexualidad o el apoyo institucional al WorldPride de 2017. Era indecente que en el orgullo mundial de Madrid estuviera una alcaldesa como Ana Botella, que ha boicoteado año tras año el Orgullo. Y sobre todo falta pedagogía. Educación para la ciudadanía es una asignatura que se debe recuperar porque es educar en el respeto a los demás. Me cuesta entender que haya alguien que no quiera educar a sus hijos en el respeto.

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