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Published on 15 de octubre de 2015 | by MPG

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Yo tengo clara mi identidad sexual, sólo falta que tú me aceptes

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Las barreras burocráticas y el rechazo social al que se enfrentan día a día los menores transexuales

¿Si naces con un pene significa necesariamente que eres un niño? ¿Y si naces con vulva, entonces eres niña? No necesariamente. Hay quienes se sienten atrapados en un cuerpo que no se corresponde con su identidad real. Y no siempre es fácil la autoaceptación, la aprobación familiar, de los amigos, de los compañeros de colegio, la prestación de servicios médicos de acuerdo a tu nueva realidad y, lo más difícil, el reconocimiento legal. Particularmente en los menores transexuales, que se encuentran con un obstáculo legal: hasta la mayoría de edad no se puede cambiar el nombre en el DNI. Aunque hay excepciones y en algún registro civil se ha levantado la veda, los menores transexuales tienen que cargar con un DNI que no se corresponde con su identidad real. Y no sólo en el carné de identidad, sino en documentos oficiales basados en ese DNI, como el abono transporte, la tarjeta sanitaria, el expediente escolar (notas del colegio…), el carné de biblioteca, y así un sinfín de credenciales.

¿Qué pasa con esos menores que saben plenamente que su identidad no se corresponde con los genitales con los que nacieron? Pues, en el mejor de los casos, pueden encontrarse con muchas situaciones incómodas, sobre todo si se ha iniciado el proceso de transición hacia la nueva identidad. Basten algunos ejemplos: en el colegio, ¿qué baño utiliza un niño transexual que nació con vulva? O ¿qué uniforme se pone? En gimnasia, ¿qué ejercicios físicos practican, los propios de una niña cuando se siente niño? ¿Por qué una joven que a sus 13 años de edad tiene muy claro su condición de fémina pese a que nació con un pene tiene que cargar con un DNI o un carné de biblioteca con el nombre de niño que se le dio al nacer? Y los problemas no acaban en el instituto. Mandar un currículum para solicitar trabajo con una nueva identidad puede resultar harto complicado cuando el DNI no lo refleja y aparece el nombre de nacimiento.

Aunque la legislación ha avanzado, todavía son muchas las barreras normativas por superar, y aún más los menores ‘trans’. En España la Ley de Identidad de Género de 2007, impulsada bajo el Gobierno de Zapatero, eliminó la necesidad de someterse a una operación genital para cambiar la identidad en el DNI.

La paradoja se encuentra en que los menores trans no pueden modificar su DNI hasta que no alcancen a la mayoría de edad, además de haber superado unos requisitos previos como dos años de hormonación, contar con un diagnóstico psiquiátrico, o médico, que certifique ese cambio de identidad, y tener la nacionalidad española. Por tanto, un menor atrapado en un cuerpo que no se corresponde con su identidad tendrá que esperar a cumplir los 18 años para obtener un reconocimiento oficial.

Los menores transexuales no sólo sienten la presión social por el mero hecho de ser distintos, a veces en forma de abusos, otras de bullying o acoso escolar; también tienen que afrontar una marea de trámites administrativos, lo que se hace especialmente difícil durante su período de transición.

Cuando el DNI no refleja tu nombre real

A sus 22 años de edad, Aitor, chico trans, confiesa que ha tenido que superar muchos obstáculos. Nació con vulva y desde muy temprana edad se dio cuenta que no se sentía niña, que su cuerpo no respondía  a su identidad real, un chico. Lo tenía muy claro. Inició el proceso de transición (así se define el período en que el transexual empieza con el tratamiento para reasignar su identidad, que por lo general suele ser la hormonación). Su cuerpo empezó a adoptar la apariencia de chico, pero en su DNI figuraba todavía su nombre de nacimiento. Mientras tanto,  se topó con situaciones ciertamente incómodas. Qué baño utilizar en el colegio, qué vestuario, en qué juegos deportivos participar… Un mar de dudas que no se diluyen hasta que no obtienes el reconocimiento oficial, la reasignación de identidad en el DNI.

Los menores en etapa escolar tienen que soportar que en sus notas, libros o lista de clase aparezca su nombre de nacimiento. Incluso los profesores suelen emplear su nombre oficial y no el de su nueva identidad. También tienen que escuchar de compañeros de clase cosas como: “Pero a ver si se aclara ¿es chica o chico?”. “Yo me he aclarado, lo que falta es que tú me entiendas”, era la respuesta que les daba Aitor.

Finalizados sus estudios, y a la espera de superar el enjambre de requisitos para que su DNI recogiese su nueva identidad, solicitó un empleo reservado para hombres en una empresa de trabajo temporal. Inicialmente no tuvo problemas. Mandó copia de su DNI, en el que se podía ver su foto femenina, pero nadie reparó en ello y fue contratado como Aitor. El problema surgió cuando se le extendió el cheque a nombre de Aitor, un nombre todavía no oficial, inexistente, por lo que nunca llegaría a cobrar ese dinero. Ante el asombro del empresario, pidió que se lo extendiese a nombre de chica que figuraba en su DNI. “Claramente, nadie reparó en mi DNI”, señala.

Sumario: Cuando le extendieron el cheque de su primera nómina a nombre de Aitor, pidió que lo cambiaran por el nombre de mujer que aparecía en su DNI

Apoyo familiar en casa y pedagogía en el colegio

Los padres/madres juegan una labor crucial. La presidenta de la asociación Chrysallis (Asociación de Familias de Menores Transexuales), Saida García, nos explica que el acompañamiento familiar a los menores ‘trans’ es fundamental. Y como padres, apunta, hay que hablar con los colegios y hacerles entender la nueva identidad de sus alumnos  transexuales para que actúen en consecuencia. Con este objetivo, Chrysallis realiza una labor pedagógica “escuela por escuela”.

García, que tiene una hija trans de 10 años, señala que el problema estriba en que la sociedad se basa en una mayoría estadística según la cual quien nace con vagina es mujer y quien nace con pene es hombre. Y lo que se salga de ahí “es algo raro, patológico que hay que corregir y controlar”.  “Hay que dar respuestas para ese niño que con cinco años te dice yo de mayor voy a ser doctora”, afirma.

Desde Chrysallis se ha generado un protocolo de actuación en el ámbito educativo. Realizan una labor pedagógica facilitando material en las escuelas para hacer comprender la realidad de los menores transexuales. Pero señala que a nivel registral se dan más problemas, ya que un menor no puede modificar su DNI, con los consiguientes problemas que ello acarrea. Sin embargo, no todo está perdido. Según reconoce, recientemente se ha introducido una modificación en la Ley de Protección a la Infancia que permite modificaciones por uso habitual. Sólo hay que probar que realmente María, que nació con pene, vive de acuerdo a una niña.

Además de las barreras administrativas, se enfrentan al acoso escolar o bullying. Según un informe del Colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), el 70% de los jóvenes transexuales a los que no se les reconoce su nueva identidad ha pensado alguna vez en el suicidio, el 40% lo llega a intentar y el 30% no supera los 30 años de vida.

Campañas de concienciación de la FELGTB

¿Por qué mi profesor no me llama María? Éste es uno de los eslóganes que se puede leer en uno de los carteles que la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) difundirá en su campaña contra la contra la transfobia. En la imagen se puede ver a María abochornada porque su profesor le está llamando en alto Enric ante los ojos del resto de compañeros de clase, negándose a reconocer su nueva identidad.

Leo Mulio, psicólogo y encargado del área joven de Fundación Daniela, que presta apoyo y asesoramiento a los jóvenes trans, deja claro que debe ser el menor quien elija el ritmo y los pasos que quiere dar, y recalca la importancia del acompañamiento familiar, el soporte médico y el apoyo sanitario.

Los cambios sociales van por delante de la legislación

Hasta ahora las Comunidades Autónomas han adoptado sus propias regulaciones, muy dispares según el territorio. Andalucía y Extremadura llevan la avanzadilla frente a Canarias, País Vasco, Comunidad Valenciana o Madrid, bastante más retrasadas. Pero las cuestiones que afectan al registro, es decir, al DNI, siguen estando en manos del Gobierno central. De ahí la necesidad de establecer una nueva Ley a nivel nacional que dé respuesta a las nuevas necesidades.

Partidos como PSOE, Podemos y Ciudadanos de la Comunidad de Madrid coinciden en la necesidad de una Ley Integral de Transexualidad a nivel estatal. Por el momento, están trabajando, conjuntamente con los colectivos, en la elaboración de una Ley Integral de Transexualidad autonómica para consensuar un texto que incluya la despatologización de la transexualidad, que supere los problemas registrales, el derecho de las y los menores a ser atendidos y recibir inhibidores hormonales llegada la pubertad. Esta Ley también incluiría medidas contra la transfobia y el bullying en el sistema educativo, así como un DNI transitorio en el ámbito comunitario o la igualdad de condiciones en todo el territorio nacional de los tratamientos de reasignación de identidad.

Por su parte, el PP ha rehusado sumarse a este acuerdo alcanzado por las tres formaciones, pese a que en su programa con el que concurrió a las elecciones autonómicas de Madrid figuraba la elaboración de una Ley Integral de Transexualidad. Sin embargo, el PP ha denunciado que el PSOE ha vetado a sus diputados regionales de la mesa de trabajo para la elaboración de la Ley Integral, ya les ha puesto como condición que el Gobierno autonómico renuncie a elaborar su propio Proyecto de Ley, pese a que figuraba en su programa electoral.

Ayuda del Programa LGTB de la Comunidad de Madrid

Isidro García Nieto, trabajador social del Programa de LGTB de la Comunidad de Madrid, que presta atención social, jurídica y psicológica a este colectivo, indicó, en el marco de unas jornadas organizadas por CCOO y FELGTB bajo el título “Situación, Discriminación y Exclusión de las personas transexuales, que está aumentando la visibilidad de las personas transexuales. Desde que se puso en marcha este programa, en 2002, hasta 2014 se ha prestado atención a 10.528 personas LGTB. En el año 2009, del total de personas que solicitaron ayuda, el 10% eran ‘trans’. El 30% de ellos se encontraban entre los 26 y 36 años de edad, y un 10% era menor de edad. Según señaló, entre las principales preocupaciones que trasladaron se encontraban, en primer lugar, el desempleo; seguido de información de recursos sociales y sanitarios; falta de recursos económicos y, en último lugar, la aceptación familiar.

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